La virtud de la paciencia en el islam

Ser paciente por amor a Dios

Diariamente me tengo que decir a mi misma “Sabr Amparo, Sabr” “paciencia Amparo, paciencia” repetidas veces y varias ocasiones al día. La paciencia es una virtud muy necesaria en el mundo en el que vivimos y en las circunstancias actuales. Sabr con los acontecimientos aparentemente favorables y con los sucesos supuestamente negativos o desfavorables. Sabr con uno mismo. Paciencia con los demás intentando pagar lo malo con lo bueno, o por lo menos, no responder con la misma moneda alejándome del ojo por ojo y el diente por diente. Aceptar pacientemente todo tipo de calumnias y difamaciones, etc. etc. Y mis hijos me preguntan ¿Por qué? ¿Por qué tanto esfuerzo en mantener la calma? ¿Por qué esa actitud continua de buscar el positivismo y de ser paciente incluso en las situaciones más adversas? ¿Por qué tanto empeño en apaciguar las situaciones tensas? ¿Por qué pagar los ataques con una sonrisa? Y yo trato de explicarles lo que hoy comparto con todos ustedes:

Que el Sabr o Sabur, en árabe “صْبِرْ‎”, término habitualmente traducido al español como paciencia, es una de las mejores cualidades que puede poseer un musulmán y una de las más recomendadas en el Corán. “…en verdad, Alá está con los pacientes…” (Corán 2:153). Sabr es la virtud islámica de la “paciencia” o “resistencia”. Lexicógrafos árabes sugieren que la raíz o “nomen actionis” de Sabr significa atar o sujetar. Alá ha mencionado Sabr en más de noventa ocasiones en el Sagrado Corán.

Sabr es considerado uno de los bellos nombres de Alá, lo que indica el alto valor establecido para este concepto. Un ejemplo de Dios Sabr es Su paciencia hacia aquellos que lo niegan. La virtud del sabr también se puede encontrar en las cualidades del profeta Muhámmad (SAW), y en su tradición profética o sunnah.

La paciencia es definida como camino de salvación en la sura coránica 103 cuando Dios nos dice, y lo refuerza con un juramento: “En verdad, el hombre camina hacia su perdición. Excepto quienes tienen fe, hacen buenas obras y se recomienden mutuamente la paciencia.”

Al-Ghazali dijo que sabr constaba de tres partes, la central o tronco, la periferia o ramas y finalmente los frutos. Existen diferentes tipos de paciencia. Por ejemplo, la paciencia en la adversidad: “La piedad no estriba en que volváis vuestro rostro hacia el Oriente o hacia el Occidente, sino en creer en Alá y en el último Día, en los ángeles, en la Escritura y en los profetas, en dar de la hacienda, por mucho amor que se le tenga, a los parientes, huérfanos, necesitados, viajeros, mendigos y esclavos, en hacer la azalá y dar el azaque, en cumplir con los compromisos contraídos, en ser pacientes en el infortunio, en la aflicción y en tiempo de peligro. ¡Ésos son los hombres sinceros, ésos los temerosos de Alá!” (Corán 2:177)

Pacientes y perseverantes en perfeccionar los buenos modales prescritos por la religión islámica y en realizar las prácticas religiosas “¡Creyentes! ¡Tened paciencia, rivalizad en ella! ¡Sed firmes!” (Corán 3:200)

La paciencia con y hacia el prójimo “No se equipara obrar el bien y obrar el mal. Si eres maltratado responde con una buena actitud (sabiendo disculpar), y entonces verás que aquel con quien tenías una enemistad se convertirá en tu amigo ferviente.”.
“Esto no lo lograrán sino quienes son perseverantes y pacientes; no lo lograrán sino quienes (por su buena actitud) reciban una gran recompensa (en esta vida y la otra).” (Corán 41:34-35)

Esta virtud dignifica y enaltece a quien la posee. “¡Ten, pues, digna paciencia!” (Corán 70:5) Esta digna virtud se manifiesta en el musulmán a través de la humildad, la persona paciente se convierte en la más humilde. Alá ha condicionado el liderazgo religioso a tener paciencia y fe: “Hicimos de algunos de ellos líderes ejemplares para guiar a los hombres con Nuestra voluntad. Esto por haber sido pacientes y haber estado convencidos de Nuestros signos.” (Corán 32:24).

El Profeta Muhámmad (SAW) dijo: “Nadie se ha dado nunca nada mejor que el sabr” (Bukhari y Muslim). Si una persona no posee de forma natural la cualidad de la paciencia, puede adquirirla actuando como si la poseyera, hasta que ésta se convierta en su segunda naturaleza. Esto fue lo que el Profeta (SAW) nos dijo en el hadiz: “A quien intente ser paciente, Al-lah le ayudará a serlo.”.

Así pues, ruego a Dios que me de fuerza para seguir esforzándome en ser paciente y que el Sabr pase a formar parte de mi naturaleza, porque como indica la aleya 146 de la sura de `Imraan, Alá ama a los pacientes.

Por Amparo Sánchez Rosell
Fuente: Blogs Periodistadigital Una mujer musulmana

 

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