Estrategias noviolentas para el cambio social

El Fusil Roto, No 95, Marzo 2013

Javier Gárate

¿Es la palabra estrategia una palabra de moda dentro de los movimientos sociales noviolentos?

Me hago esta pregunta ya que repetidamente escucho en reuniones de movimientos sociales las siguientes afirmaciones: “Necesitamos ser estratégicos” o “¿por qué las personas no están interesadas en la estrategia?” Me parece que siempre asociamos estrategia con efectividad y éxito, ¿pero, es tan así? ¿Al enfrentar un problema, el tener una estrategia es el factor principal del cual depende que se consiga tal cambio? Si, es así, entonces ¿qué constituye una buena estrategia? y ¿qué ayuda a que los grupos puedan desarrollar buenas estrategias? Éstas son algunas de las preguntas que nos hemos estado haciendo por muchos años en la Internacional de Resistentes a la Guerra.

Primero, ¿a qué nos referimos por estrategia? Puede ser vista de diferentes formas. Existe una distinción entre estrategia y táctica, el Manual para Campañas Noviolentas de la IRG dice: “las tácticas son los medios usados para conseguir un objetivo, mientras que la estrategia es el plan general de la campaña, que puede incluir pautas complejas de operaciones, de actividades, y de toma de decisiones que conducen a una ejecución táctica. La estrategia es un plan de acción a largo plazo diseñado para alcanzar una meta particular, frecuentemente ’a ganar’. Se diferencia de la táctica o de las acciones inmediatas con recursos disponibles, en que está ampliamente premeditada y a menudo ensayada en la práctica. Las estrategias se usan para ayudar a entender y a resolver más fácilmente el problema o problemas.” Este es un enfoque lineal, en el cuál la palabra clave es planificar: planificas cada paso.

Marshall Ganz sugiere una opción menos lineal, argumentando que: “estrategia es cómo transformamos lo que tenemos en lo que necesitamos para obtener lo que queremos. Es cómo transformamos nuestros recursos en el poder para lograr nuestros propósitos. Es el link conceptual que hacemos entre el objetivo, el tiempo y tácticas con que movilizamos y desplegamos recursos y los resultados que queremos lograr”.

Existen muchas definiciones de estrategia y funcionan de forma diferente para diferentes propósitos. Muchas veces el punto de partida de una estrategia es ver qué podemos hacer para producir un cambio, y esto está conectado con nuestra motivación y la sensación de qué es posible. Esto definirá varios aspectos de la misma: cuáles son tus metas; cuál es tu mensaje; cuál es tu objetivo; qué tácticas implementas; etc. El poner esto en un plan puede aumentar la efectividad, pero las campañas necesitan ser flexibles: deben ir creando acciones de interés periódico, para atraer el interés de otras personas, y tal vez para debilitar a la oposición. No hace mucho tiempo, en una reunión de dinamización sobre estrategia, nos pidieron nombrar nuestras experiencias, más y menos estratégicas dentro de un grupo. Algunas de las características comunes en las experiencias menos estratégicas fueron: objetivos poco claros, falta de implicación de participantes, falta de creatividad, conflicto de intereses, y falta de una clara estructura de toma de decisiones. Las experiencias más estratégicas incluyeron: altos niveles de creatividad, presencia de factor de sorpresa, movilización de gran número de personas, objetivos claros en el momento indicado, un alto compromiso de la gente y una buena estructura de toma de decisiones.

¿Cómo sucede el cambio?

Mucho se ha escrito sobre qué provoca el cambio social: ¿son las condiciones estructurales las principales detonadoras – lo que significa que el cambio iba a suceder de todas formas – o es la estrategia de un movimiento la principal fuerza detrás del cambio? En su libro “Por qué la Resistencia Civil Funciona” Erica Chenoweth y Maria J. Stephan, argumentan que “características voluntaristas de campañas, especialmente las relacionadas a las habilidades de quienes resisten, a menudo son mejores auguradoras de éxito que determinantes estructurales”. Argumentan que movimientos noviolentos han sido efectivos en una amplia gama de contextos – desde los más represivos a las sociedades más abiertas – por lo que el cambio depende principalmente en la fuerza del movimiento. Esto es similar a lo que dice Marshall Ganz, “a pesar que aprender cómo el medioambiente influencia a las personas es importantel aprender cómo las personas influencian al medioambiente, este es el primer paso no sólo para entender el mundo sino para cambiarlo”. Esto significa que las estrategias no funcionan de forma aislada. Una clara comprensión de tu medio es clave para determinar tu estrategia. Un elemento esencial es el contar con la capacidad para identificar aperturas o grietas en el sistema, y el contar con la estrategia adecuada para explotar estas oportunidades – a veces buenas estrategias también pueden crear estas oportunidades.

Chenoweth y Stephan también argumentan que en el último siglo, movimientos noviolentos han sido más exitosos que movimientos violentos – dicen que la clave para este éxito ha sido la capacidad de los noviolentos en convertirse en masivos, ya que los niveles necesarios de riesgo, habilidades, etc son mucho menores que en los violentos. Un argumento usado repetidamente es que cualquier persona puede sumarse a una acción noviolenta. Me pregunto entonces: ¿uno de los objetivos de la estrategia tiene que ser el construir movimientos masivos? Si es así, ¿qué rol juegan organizaciones como la Internacional de Resistentes a la Guerra, que usualmente no movilizan grandes masas de gente?

En uno de los modelos de movimientos sociales más conocidos, el Plan de Acción del Movimiento (PAM), Bill Moyer argumenta que para que éste sea exitoso hay cuatro roles que grupos o individuos tienen que jugar, no todos podemos hacer lo mismo. Estos roles son el/la rebelde, el/la reformadora, ciudadanas/os y agentes de cambio. PAM sugiere que la mayoría de los movimientos sociales pasan por ocho diferentes etapas: 1) lo de siempre, 2) demostrar el fracaso de los canales establecidos, 3) condiciones de maduración, 4) despegue, sensación de fracaso, 5) convenciendo a la mayoría, 6) éxito, 7) consolidación del éxito y 8) abordar nuevas luchas. Diferentes grupos pueden jugar un rol más importante en diferentes momentos. Por ejemplo en la IRG diferentes grupos juegan diferentes roles: muchos se ven como el/la rebelde, viendo en las acciones noviolentas una forma de llamar atención a un problema. Al mismo tiempo la IRG, a menudo realiza el trabajo silencioso de apoyo mutuo, en particular cuando la situación parece tranquila, pero en realidad es cuando se construyen las bases del trabajo. Esto se realiza por medio de proveer de entrenamientos a grupos de base. Muchas veces estos grupos son los iniciadores de lo que más tarde puede convertirse en un movimiento masivo. En la IRG hacemos lo que hacemos, primero que nada, porque es en lo que creemos, en el poder de la noviolencia. Para la IRG, nuestros principios son clave a la hora de planear nuestras estrategias.

Entrenamiento y estrategia

En los últimos años el Programa de Noviolencia de la IRG ha producido materiales y ha dinamizado entrenamientos en noviolencia, para ayudar a grupos en sus campañas y empoderarles para la acción. Creemos que el entrenamiento y la planificación ayudan a la estrategia. A veces el resultado no es claro de forma inmediata, pero a menudo empodera a grupos, y cuando el tiempo es el correcto, estos tienen las habilidades para crear buenas estrategias.

En el 2012 la IRG ayudó a organizar dos intercambios regionales de entrenamiento en noviolencia. El compartir experiencias puede motivarte a realizar acciones, no el copiar lo que otros/as han hecho, sino inspirarte a pensar fuera de lo establecido.

El primer intercambio fue en Sudáfrica y tuvo como foco la lucha noviolenta. En este intercambio la principal necesidad de participantes era el conocer experiencias de lucha, para aprender cómo personas en diferentes lugares de África han usado la noviolencia como su medio. La clave fue visibilizar esta identidad compartida, mostrando como nuestra identidad es fundamental cuando planeamos nuestras estrategias.

El segundo intercambio tuvo lugar en Bélgica, reuniendo a cerca de 40 dinamizadores/as de alrededor de Europa. Exploramos cómo dinamizadores/as podemos facilitar procesos estratégicos de grupos, o simplemente lograr que el grupo piense sobre estrategia. Hubo sesiones para observar movimientos sociales y teoría de estrategia, y la situación actual de los movimientos en Europa, pero claramente el principal interés del grupo fue mirar cómo los entrenamientos pueden facilitar los procesos grupales, siendo este un componente crucial para desarrollar buenas estrategias. Por ejemplo, durante la reunión un participante dijo que a menudo reciben pedidos de entrenamientos para el desarrollo de campañas, pero como dinamizadoras/es se dieron cuenta que el problema no era relacionado a la campaña, sino a la dinámica grupal: el grupo no está trabajando bien junto. Por momentos pareció que el mensaje era que un grupo sano es igual que un grupo estratégico, pero, ¿es esto suficiente? No cabe duda que el punto de partida de cualquier trabajo por el cambio social, es que un grupo trabaje bien en conjunto. Entonces la pregunta es: ¿es el principal aporte de un entrenamiento el que un grupo pueda trabajar mejor junto? Este puede ser visto como la, o una de las, contribuciones más importantes de un entrenamiento, porque si un grupo puede trabajar unido, es más probable que puedan crear un análisis compartido de la situación, una comprensión del contexto y una visión de lo que quieres cambiar. También pueden fijar objetivos a corto y largo plazo, aunado a un plan de cómo cumplir estos objetivos, manteniendo una flexibilidad para cambiarlo dependiendo de las condiciones que se enfrenten. Existen herramientas de entrenamientos que pueden ayudar en cada uno de estos pasos, y los/as dinamizadores pueden compartir y facilitarlas, pero es mejor si éstas salen del mismo grupo. El hecho de que los entrenamientos se centren en la dinámica grupal tiene el peligro de solo mirarse a sí mismo y no conectar con el mundo exterior, donde hay que provocar el cambio.

No existe una respuesta mágica a qué hace que los grupos sean estratégicos. Diferentes grupos funcionan de forma diferente y los contextos varían. Como dinamizadores/as, sabemos que una herramienta que funciona bien con un grupo, puede que no funcione para nada con otro – una táctica efectiva en una situación puede ser totalmente contraproducente en otra. Si es que existe una cosa que he aprendido, es que el aprender los unos de los otros, por medio de compartir nuestras experiencias puede ser inmensamente inspirador y puede llevarte a la acción. En la IRG seguiremos reuniendo a gente para inspirarnos y apoyarnos mutuamente, sabiendo que no podemos remplazar el trabajo propio del grupo, pero tal vez podamos ayudar a acercar nuestros caminos para el cambio.

http://www.antimilitaristas.org/spi…

 

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