1.600 estudiantes pierden su Erasmus en 2013, mientras emigran 43.000 titulados

  • El recorte del 70% en las ayudas decretado por el ministro de Educación, José Ignacio Wert, reducirá el número de alumnos españoles en universidades extranjeras, después de 25 años de incrementos
  • Un libro desvela las razones del éxito de Erasmus en España y alerta de los peligros para el programa estrella de la “Europa de los ciudadanos”

Antonio Ruiz del Árbol
11/06/2013 – 20:17h

Por primera vez en el cuarto de siglo de existencia del programa de movilidad educativa más popular de la Unión Europea, la beca Erasmus, en el curso 2012-2013 se ha visto reducido el número de estudiantes españoles en centros universitarios extranjeros. De esta preocupante noticia alerta Emilio García Prieto, autor del libro ¿Qué es el programa Erasmus?, que acaba de publicar la editorial Pirámide.

Aunque todavía no son oficiales los datos definitivos del curso que ahora termina, García Prieto asegura que, según fuentes españolas y comunitarias directamente implicadas en el programa, el descenso se situará por encima del 5% y supondrá unos 1.600 alumnos menos en relación con las cifras del año anterior, año en el que se registraron 36.183 movilidades de españoles hacia universidades extranjeras.

Esta primera caída se produce cuando las restricciones en la dotación de las becas por parte del Ministerio de Educación que encabeza el ministro, José Ignacio Wert, solo han podido alcanzar al 40% de las ayudas que el Gobierno hace llegar a los alumnos al final de la beca, en este caso del curso 2012-2013. El 60% inicial ya estaba comprometido en su integridad en los presupuestos anteriores.

El verdadero tijeretazo del 70% llegará en el curso próximo, cuando el ajuste para los 60 millones de euros con los que dotaba el Gobierno a Erasmus durante los últimos años quedarán reducidos hasta 17 millones.

García Prieto asegura que la bajada en el número de estudiantes que en estos momentos deben estar ultimando los trámites para preparar su Erasmus del curso próximo “va a resultar muy acusada”. Afirma que no existen estadísticas de las aportaciones de las familias de los estudiantes para hacer frente al coste del curso que sus hijos pasan en el extranjero. Teniendo en cuenta que la aportación de la Unión Europea se puede estimar en unos 150 euros por mes y que, desde 2006 hasta 2011 el Ministerio de Educación español aportaba unas cantidades entorno a los 600 euros por alumno y mes, García Prieto calcula que desde 1987 (fecha de creación de Erasmus) a 2006, las familias se hacían cargo del 80% del coste del programa, cifra que cayó a aproximadamente al 40% (por las ayudas españolas) desde ese año hasta 2011.

Doble lenguaje de Wert

El autor del libro ¿Qué es el programa Erasmus? se muestra preocupado por el doble lenguaje que utiliza el Gobierno en la gestión de los recursos de esta popular beca. José Ignacio Wert, poco después de hacerse cargo del Ministerio de Educación, puso en entredicho la calidad del programa al afirmar que “no está basado en criterios universitarios”. Su argumento fue que “ninguna universidad española se encuentra entre las 150 mejores del mundo, y a pesar de esto, España es el país más elegido por los estudiantes europeos para cursar un año académico”. El ministro ha asegurado que es una situación muy parecida a la de Italia, otro de los países más solicitados como destino Erasmus pero de poca relevancia a nivel de prestigio universitario.

Un año después, Wert utilizaba un razonamiento inverso para pedir mayores fondos a la Unión Europea al señalar que “España, que ha contribuido con más estudiantes y ha recibido más que otros, tiene que ser tratada de acuerdo a la importancia y al rendimiento que el programa Eramus ha tenido en nuestro país”.

García Prieto califica de “hipócrita” la posición del ministro y del Gobierno en este asunto. “Por un lado reducen la dotación de las becas, e impiden que los alumnos con menos recursos puedan salir a estudiar al extranjero, mientras por otro lado incentivan que nuestros titulados emigren en masa y lo justifican con el argumento de que trabajar en Europa no es trabajar en el extranjero”. (Según las estimaciones del Instituto Nacional de Estadística (INE), en el año 2011 salieron de España 62.611 ciudadanos con nacionalidad española, “la mayoría de ellos jóvenes y titulados”).

García Prieto está convencido de que los aproximadamente 43.000 españoles titulados que emigraron el año pasado en busca de un puesto de trabajo se han apoyado en lo que llama “la red Erasmus”; esto es, la tela de contactos profesionales, laborales y personales, que los 356.000 españoles participantes en el programa han tejido en los distintos países durante los 25 años de su existencia.

En su trabajo, Emilio García Prieto, utilizando datos oficiales del Ministerio de Educación y de la Unión Europea, afirma que los estudiantes españoles son los que han conseguido un mayor rendimiento en sus salidas formativas al extranjero: 44,2 créditos en promedio. Es conocido que las universidades españolas son las que más alumnos extranjeros han recibido a lo largo de los últimos 25 años de Erasmus, y también los que más estudiantes han emitido. Por el contrario se desconoce que sus estancias educativas en el exterior, con 8 meses de media, es superior a los 6,4 meses de la media del programa.

En el curso 2010-2011 (último con cifras oficiales) el número de movilidades de estudiantes españoles fue de 36.183. De ellos, 4.756 fueron estudiantes en prácticas en empresas de la Unión. España es el tercer país, después de Francia y Alemania, en este apartado.

Los alumnos españoles eligieron como primer destino para sus estudios o prácticas Italia (7.077), en segundo lugar Francia (4.074), en tercer lugar Alemania (3.216) y en cuarto lugar Reino Unido (3.003). Por disciplinas, los becarios cursaron Ciencias Sociales, Empresariales y Derecho en un 35.91%, seguidos de Ingeniería, Fabricación y Construcción en un 21,22%, Humanidades y Artes en un 15,20% y Ciencias, Matemáticas e Informática en el 9,46%.

En sentido inverso, los estudiantes recibidos por las universidades españolas procedieron de Italia (22,7%), Francia (18,2%) y Alemania (16,3%).“Como se ve, Wert dice solo medias verdades y con el propósito de crear sombras alrededor del programa Erasmus y de los estudiantes españoles”, afirma García Prieto.

Fuente: eldiario.es

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