Un estudio científico demuestra que los animales comprenden el concepto de justicia mejor que muchos humanos

perro con humanosUn estudio presentado recientemente en la 122ª Convención Anual de la Asociación Americana de Psicología demuestra que los humanos no son los únicos animales que entienden el concepto de equidad y justicia.

La justicia es un tema de especial interés para los investigadores que estudian la evolución del comportamiento social y el grado en que el concepto de cooperación va incorporado en los genes de varios animales, incluidos los humanos.

Mientras que el egoísmo a menudo parece concederle a una persona una mejor oportunidad de propagar sus genes de forma más amplia en la próxima generación, en comparación con otros individuos, los investigadores han demostrado que, en muchos casos, la cooperación aumenta la aptitud evolutiva de un organismo más de lo que lo pueda hacer el egoísmo.

La comprensión de la idea de la imparcialidad y la justicia, puede ser un requisito previo indispensable para el desarrollo de relaciones de cooperación complejas.

Los perros reconocen la justicia, pero no les importa

En una presentación titulada “Lo justo es bueno, pero obtener más es aún mejor: límites de la aversión a la injusticia en el perro doméstico”, Alexandra Horowitz del Barnard College presentó su investigación sobre el comportamiento relacionado con la justicia en los perros.

Horowitz y sus colegas realizaron el estudio en 38 perros por separado.

Cada perro interactuó con varios entrenadores al mismo tiempo, como perro de control. Los entrenadores, repartieron recompensas a modo de premio entre los perros. Algunos recompensaron excesivamente a los perros de control, otros los recompensaron muy poco y otros recompensaron de forma justa a ambos perros por igual.

Una vez que los perros llegaron a conocer bien a los entrenadores, se les permitió elegir a qué entrenador querían aproximarse, en ausencia de otros perros. Los perros mostraron una clara preferencia por los entrenadores que habían premiado en exceso al perro de control, pero no mostraron ninguna preferencia por los entrenadores que habían recompensado poco o por los que se habían mostrado justos y equitativos.

Estudios previos, que solo se habían centrado en la baja recompensa, habían mostrado que los perros evitaban a los entrenadores a los que percibían como injustos. Sin embargo, este estudio más reciente sugiere que, mientras que los perros son capaces de reconocer la injusticia, no tienen reparos en explotarla si tienen la esperanza de obtener una mayor recompensa con ello.

Cabe destacar que los perros más viejos fueron significativamente más propensos a preferir al entrenador justo que los perros más jóvenes. Esto sugiere que los perros pueden desarrollar una preferencia por la justicia y la equidad como consecuencia de las relaciones a largo plazo con los seres humanos.

Los investigadores señalaron que, además de ser descendientes de animales salvajes altamente sociales, los perros han sido criados de forma activa para trabajar en cooperación con los seres humanos.

Los Primates se niegan a realizar juegos injustos

En otra presentación, titulada “Respuestas a la injusticia en primates no humanos”, de la Dra. Sarah Brosnan de la Georgia State University, se analizaron varios estudios diferentes realizados en nuestros parientes no humanos más cercanos.

Varios de estos estudios indican que muchas especies de primates se niegan a participar en actividades que según su percepción favorecen a otro animal de forma injusta.

Por ejemplo, en un estudio de 2003 publicado en la revista Nature, la doctora Brosnan y sus colegas enseñaron a un grupo de monos capuchinos femeninos a ofrecer pequeña piedrecitas a sus instructores humanos a cambio de comida. Los monos siempre fueron enjaulados en parejas, para que pudieran ver qué tipo de tratamiento recibía de los instructores el otro mono que les acompañaba.

Uno de los monos fue recompensado con una uva (más deseable), mientras que al otro mono sólo se le ofreció un pedazo de pepino (menos deseable) por realizar la misma tarea. A medida que esto fue haciéndose en las diferentes jaulas, el mono al que se le había ofrecido el pepino, a menudo se negó a participar en el ensayo adicional.

Por ejemplo, hubo monos que se negaron a entregar la piedra, otros se negaron a aceptar el pepino o incluso tiraron la piedra o el pepino al suelo con evidentes gestos de exasperación.

Estos comportamientos no son vistos normalmente en los monos que no están comparando el tratamiento recibido con el de otro animal.

Las reacciones negativas de los monos se multiplicaban por dos en los casos en que los monos veían que su compañero de jaula recibía la uva sin tan solo entregar un guijarro a cambio.

Estudios similares han demostrado reacciones comparables en los chimpancés.

Este agudo sentido de la justicia probablemente le resultó útil a nuestros antepasados durante toda la historia de la evolución, afirmó la doctora Brosnan:

El hecho de que nos encontramos con el sentido de la justicia en un primate no humano implica que es un comportamiento evolucionado y que a nivel evolutivo, ofrece un buen beneficio”.

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