¿Es compatible la inmediatez con la calidad?

El periodismo siempre ha funcionado a contrarreloj, pero se basa en la verosimilitud y en la confianza. ¿Hasta qué punto hay que sacrificar una u otra cosa?

SÍ - G. PACHECO

Vivimos en el siglo XXI, en el que las nuevas tecnologías permiten transmitir información en cuestión de segundos. Aplicados al periodismo, los avances tecnológicos han permitido aumentar la capacidad de difusión de los medios de comunicación audiovisuales y escritos. Nadie cuestiona que la inmediatez de las comunicaciones en estos tiempos, que permiten por ejemplo enterarse al instante de lo que sucede en Crimea, de los últimos avances en la investigación del avión desaparecido en el Océano Índico o del conflicto bélico en Siria, es positiva para la prensa y para el ciudadano. Tampoco se cuestiona que la información que llega al público es en ocasiones de una calidad, cuanto menos, mediocre. Pero, ¿a qué se debe esto? La respuesta está en la calidad del medio y del periodista que escribe o transmite la información. La rigurosidad, la profundidad, y la forma en que está escrita o relatada una noticia nada tienen que ver con la rapidez con la que se da a conocer. Numerosas demostraciones hay, sobre todo en televisión, de acontecimientos que han sido relatados en directo de manera ejemplar. No tiene sentido afirmar que la inmediatez y la calidad no son compatibles en el periodismo. Eso sí, es el espectador, el oyente, o el lector quien debe elegir el medio a través del cual prefiere recibir la información para darse cuenta de que una cosa no quita la otra.

NO - G. LÓPEZ

El periodismo no puede separarse del tiempo. No puede renunciar a la inmediatez. El flujo de la información jamás se detiene. Marca el ritmo. Mientras que la actualidad ocurre al instante, el periódico late a diario, las versiones digitales al minuto. Así tiene que ser, porque los lectores necesitan saber, y cuanto antes mejor, lo que está ocurriendo. Pero la inmediatez es peligrosa. Este mismo jueves, el 112 de Canarias ha comunicado que un avión se había estrellado en el mar, después de recibir la llamada de una persona que había confundido la silueta de un avión con un barco. Algunas agencias y los principales periódicos se han hecho eco de lo que parecía ser una información fiable, por proceder de una fuente oficial. Pero ha habido que reconocer el error. Aunque en este caso no se puede culpar a los medios por confiar en una fuente oficial, resulta evidente que la precipitación no es amiga del periodista. Otras veces, la inmediatez es sinónimo de éxito. El 11 de marzo ABC publicaba en primicia la muerte de Iralia, una concursante de Voz Kids. Ese mismo día, aquella noticia recibía un millón y medio de visitas, y el tráfico general de ABC.es se duplicaba. En esta ocasión, la inmediatez iba ligada a una fuente fiable, y traía consigo el éxito efímero. Ahora bien. Mientras la información no nazca de la imaginación, ni de los rumores, ni de los impulsos de un iluminado, habrá que comprobar las fuentes, contrastar lo que se dice. El trabajo del periodista es precisamente convertir la actualidad en información. Y ningún otro puede afrontar este papel. Solo si se respeta la calidad de la información, la inmediatez será un valor.

Fuente: http://madrilanea.com/2014/03/27/debate-inmediatez-calidad/

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