La ciudadanía del barrio de Gamonal

burgos digitalConozco a muchos de estos luchadores, su precaria situación, el esfuerzo denodado con el que derraman sobre las horas y los días su afán por construir un mundo mejor

La inmoral actitud que el Ayuntamiento de Burgos suele tener con el barrio de Gamonal, no es otra cosa que el designio dibujado por una calaña de ediles que ha ido trasvasando su prepotencia y caciquismo, cuando no su incultura, sobre sus sucesores desde hace decenios. Por esto de la memoria y su disipación tantas veces deliberada y llevada a cabo por el periódico centenario, Diario de Burgos, en manos de una pléyade de indecentes periodistas, conviene exponer las acciones de venganza sobre el barrio, que lleva a cabo este Concejo de vividores en donde se enquista y prevalece la idiocia y la maldad. No cabe otra lectura por la desfachatez con que las obras de la Plaza de Toros han sido asignadas a la más contaminada de las opciones. Por los extremos de mi vida, camino solitario y da gusto coincidir, hablar con los vecinos del barrio de Gamonal, en los que encuentro una solidaridad ejemplar, por entre las casas derruidas del pueblo donde nací y por donde estuvieron enterrados mis abuelos, en un cementerio donde ahora se eleva un espantoso edificio, en la zona este del pueblo: tras la iglesia. Sobre sus piedras, el liquen, el musgo, desafiaban los aires del norte, con ellos tapizábamos los belenes de nuestra infancia; también el que se exponía en la Real y Antigua con trozos de cortezas arrancados a los árboles del Huerto del Cura lindante, con cuatro nogalas que relataban a los cielos las estaciones tan marcadas entonces.

Ni un solo hito conmemorativo de estos creadores de la riqueza de Burgos se halla en el entorno, en los restos del pueblo: el reflejo del desprecio de Burgos a Gamonal. Prefieren llenar de escombros el alto de la iglesia con las cristinadas.

La lucha por los derechos humanos de Gamonal, desbaratados impunemente por las corrupciones del Ayuntamiento, Caja Burgos, Bankia, Cámara de Comercio, y otras entidades no menos indignas, debe estar siempre en los libros de ética de la ciudad. Están los vecinos en las puertas de las entidades bancarias que desahucian sin piedad, en las cadenas formadas por los defensores de una sanidad pública; en donde se alzan las voces contra la corrupción, la especulación; es decir: no es un capricho, una animadversión contra el mafioso de la ciudad y su familia; más bien se trata de una actitud, de una forma de ser congruente con su anatomía moral, lo que desbarata cualquier intento de manipular la personalidad de estos vecinos cuya decencia para sí la quisieran los partidos políticos que denigran la alcaldía burgalesa. Una intención demagógica de asignarles intenciones políticas o espurias .

Conozco a muchos de estos luchadores, su precaria situación, el esfuerzo denodado con el que derraman sobre las horas y los días su afán por construir un mundo mejor. Seguro que muchos de ustedes están poniendo imagen y palabras sobre estas que escribo. No hay una obsesión contra Méndez y sus secuaces; simplemente se trata de derivar esos millones que se lleva el avaro a cotas imprescindibles para las necesidades perentorias: comer, un techo, una guardería, una dignidad que se les ha sustraído.

En otro sentido, da pena contemplar a centros, consejos de barrio y peñas, asociaciones de vecinos nutridos por “Pan y Toros”, tan numerosas en Gamonal, que en vez de luchar por estos derechos de los vecinos, en su mayor parte en paro y en pobreza, rebozan con la adulación y el servilismo a los Ibáñez, Cristinos y Lacalles, al mismo constructor delictivo al que imponen el tito de oro los cofrades de San Antón para vergüenza de dicha cofradía que se ha cubierto de gloria con este galardón al dañino cacique; al filántropo hipócrita de turno con tal de mantener el abrevadero donde se ceban y que impregna de chabacanería e incultura todo el circo que urde el Ayuntamiento.  Modelados por el infausto alcalde Peña, trasvasan su hipotecado futuro a hijos y nietos, dejando una imagen de pobreza y miseria cultural que ha hecho de Gamonal un festival de ruidos y fealdad en los eventos que propone y mantiene el Ayuntamiento con el dinero de todos. Es el exponente de lo que usan los personajes que habitan el edilato: la incultura, la soberbia, la vulgaridad. Lógicamente, todos estos lacayos, adoran al dios Méndez y sus obras, vertidas en su codicia por el alcalde más desgraciado que ha tenido la ciudad: Javier Lacalle. Pan y circo: una alienación que eclipsa la verdad de un barrio pobre, utilizado por estos canallas para su provecho, sin parar mientes en la realidad que asola a las familias que anudan su pena y sufrimiento con la de sus abuelos, auténticos héroes oscuros de este escarnio, de esta mofa ¿Para cuándo un monumento a esta ternura, a esta generosidad?

La gran tarjeta negra que el ayuntamiento de Burgos entregó el Jefe Méndez, es la epidemia que se cierne sobre Gamonal año tras año. Si ayer fue el bulevar, es hoy la plaza de Toros la que monta su cajero automático en el cual no hace falta resguardo que justifique este derroche que sigue ensuciando el buen nombre del pueblo de Gamonal, que antaño entregó gratis et amore, eras, campos, ríos, veredas, árboledas e historias de gentes que han sido ennegrecidas por una estirpe de fascistoides e ignaros alcaldes. Este tenebrismo, envasado en el dogma y la avaricia tiene su exponente en la crueldad con la que ha sido tratado el antiguo pueblo de Gamonal de Río Pico, su iglesia, su entorno.

La imagen del templo, único ejemplo del más puro gótico alemán, ha sido rodeada por una deposición de hormigón que alude al Tao de san Antón, en su hastial este, con pretensiones de monumento por el cual los peregrinos se estampan y no salen del asombro cuando se dan de bruces con aquel excremento desmesurado.

Por el oeste con una horrorosa mugre de chatarra: un armatoste que es paradigma del feísmo, del orín, que insulta a los donantes de sangre a los que va dedicado, a la vez que obstruye cualquier perspectiva de la avenida Eladio Perlado. Ni que decir tiene que ambos adefesios son obra del concejal que lleva viviendo a costa del erario público quince años, metamorfoseando su chaqueteril concejalía al aire que sople. Les remito al impecable trabajo que sobre este asunto y en estas páginas escribió Carolina R. Tenaz.

La policía municipal, acosa a los vecinos de Gamonal con su obsesión por multar. Pareciera que tienen comisión. Su prepotencia y chulería es fácilmente detectable; ellos mismos con su arrogancia se delatan. Las calles de la barriada Juan XXIII han sido marcadas por bandas quebradas para disuadir los aparcamientos. En una vileza insólita, el alcalde Lacalle, quiere marcharse de Burgos con su farsa, su rencor hacia unas gentes que desvelaron su dependencia del Jefe Méndez, su pusilánime personalidad, su habitual incultura. Quedó en evidencia en toda España como un edil quebrado, insulso y mentiroso. Ahora pretende poner aparcamientos por doquier para embaucar a los comerciantes, cuya ruina es preclara. Quiere cobrar por aparcar a un barrio en total ruina. De este modo, con estas obras abona el peaje que el PP marcó a Méndez Pozo en su época de preso y condenado. Su mentor, el exalcalde Peña, ya cobró lo suyo de Bárcenas. ¿ Y éste?

Cabe pensar la inoperancia del PSOE, de IU y UP y D para que todo esto tenga lugar, más en un escenario que apellida a España como la democracia más miserable de Europa, lo que les hace más impresentables.  Da la sensación de que viven de puta madre en ese antro en que se ha convertido el ayuntamiento burgalés. Un telón de fondo por el que la Junta de Castilla y León ha vertido sobre los hospitales de Burgos la más vergonzosa de las acciones: el saqueo. Veremos con el solar de las trescientas camas quien efectúa la primera dentellada. Las nóminas socialistas desveladas recientemente en Valladolid y León, tienen continuidad en Burgos. Son insultantes cuando no reveladoras de que la política sigue convertida en un matraz de indecencia por donde obra el delito la mentira y la demagogia. Lo mismo da que sean sindicalistas que mineros: todos a robar.

Esta abotargada letargia de políticos y vividores responsables del daño infligido a los vecinos de Gamonal, tiene solución de continuidad en Burgos. Este medio ha diseccionado perfectamente todos los episodios que han llevado a cabo desde tiempo inmemorial las familias anidadas en el concejo de Burgos. Desde la expropiación por los generales Yagüe, Queipo de Llano y fascistas por el estilo de tierras y solares, donde se asienta la Academia de Ingenieros, por ejemplo, ( estaban sembradas las tierras cuando se las robaron a los vecinos de Gamonal ), la Barriada Illera, el solar donde se ubica la plaza de toros, el Dos de Mayo, la Ciudad Deportiva; todo el pueblo de Gamonal con el Monte de Villafría, etc, hasta estas acciones que se regodean en lo ya expropiado por encima y por debajo, poniendo sombreros o ahondando los cimientos de avenidas y viales para sembrar su codicia impune.

Ya no cabe mayor insulto a la inteligencia humana.

La admirable voluntad de los vecinos de Gamonal en esta contumaz lucha, es un símbolo a estudiar por el que nuestros hijos y nietos leerán cómo la democracia se hace cada día. Llegará el día, más pronto que tarde, en que esos monumentos a la fealdad ubicados en Gamonal, erijan la belleza de unas gentes por cuyos labios España se pronunció limpia de bandidos.

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