Las Google Glass ya no interesan

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Dos años después de que se mostrara al público el primer prototipo de gafas desarrolladas por Google y de que pareciera que las Google Glass iban a suponer un antes y un después en la historia de la tecnología, el tirón del dispositivo, que acaparó portadas y titulares durante todo 2013, parece ir perdiendo fuelle.

Tanto es así que en la sede central de Google en Mountain View (Estados Unidos) se ha generado cierto nerviosismo respecto al producto que tanto ha dado que hablar durante los últimos meses. Las gafas inteligentes que, conectadas al móvil, permiten al usuario ver una imagen proyectada en una pantalla sobre el ojo derecho del usuario, han dejado de ser el objeto de todas las miradas para tener grandes posibilidades de quedar olvidadas en un cajón.

La versión definitiva de las Google Glass, que debía llegar a los usuarios durante este año, se ha retrasado ya en varias ocasiones, y no será hasta 2015 cuando, con suerte, la compañía comience a comercializar sus gafas inteligentes. Mientras llega o no ese momento, lo único cierto es que hasta ahora sólo han podido acceder a una versión beta del dispositivo los desarrolladores de aplicaciones y previo pago de 1.500 dólares.

Sin embargo, el problema que presentan las Google Glass no es solo una cuestión de tiempo o de que la fecha de lanzamiento todavía sea una incógnita incluso para la propia empresa que las fabrica. El público en general ha perdido interés por un producto sobre el que mucho oyó hablar en el pasado pero al que tampoco se le conoce una aplicación para usuarios no profesionales, para aficionados a la tecnología en general.

Incluso la propia compañía parece haber dejado de promocionar su invento tanto como lo hacía antes. Cierto es que algunos de los empleados que dieron forma a la idea de las gafas inteligentes (como Babak Parviz, considerado uno de los padres de las Google Glass) ya no forman parte de la empresa y que han llegado otros como Ivy Ross (ex directiva de la firma Calvin Klein) para reemplazarles, pero el entusiasmo ya no es el mismo que había al principio en torno al producto.

Además, en la última conferencia de desarrolladores de Google, celebrada en junio, casi ni se mencionó la existencia de las gafas inteligentes. De hecho, según la agencia de noticias Reuters, son muchos los ingenieros que comenzaron a crear aplicaciones para las Google Glass que en los últimos meses han abandonado su tarea al ver que no hay una fecha definitiva de lanzamiento del producto y, por tanto, de rentabilizar sus desarrollos. Pero la imposibilidad de encontrar clientes no es la única razón. Algunos también han abandonado sus proyectos por las limitaciones que se han encontrado al trabajar con un producto todavía en pruebas que no presenta muchas funcionalidades.

Por otra parte, cuando se dieron a conocer las Google Glass muchas compañías se lanzaron a crear versiones experimentales o formatos en vídeo que podrían utilizarse con el nuevo dispositivo. Sin embargo, ante la indefinición, algunas han decidido apostar por buscarle un uso a otros gadgets, como las gafas de realidad virtual Oculus Rift. Algunas firmas incluso han suspendido por completo la inversión que estaban destinando a intentar sacarle partido a las gafas de Google.

Por ejemplo, la red de microblogging Twitter, una de las primeras compañías que mostró su interés por adaptarse al nuevo dispositivo (incluso se llegó a hablar de una aplicación que permitiría realizar retuits con sólo un abrir y cerrar de ojos) decidió hace sólo tres semanas retirar su aplicación experimental para Google Glass de forma definitiva.

Esto ha provocado que a día de hoy, en la página web oficial de Google Glass no haya más de 100 aplicaciones disponibles para el dispositivo. Eso sí, entre otras, se encuentra una para utilizar Facebook, red social que, de momento, continúa apoyando el desarrollo de apps para el gadget de Google.

Las gafas sí que han encontrado aplicaciones en algunos ámbitos específicos, como el de la medicina, la logística o incluso en el de la publicidad, pero el público en general ya no espera su llegada a las tiendas, que tenía que haberse producido hace meses. Ni siquiera los más geeks les encuentran utilidad práctica.

Por todo ello, es posible que si finalmente Google lanza las Google Glass comercialmente el año que viene lo haga únicamente para fines profesionales, limitando su uso a unos cuantos miles de usuarios y renunciando a la revolución tecnológica que se prometió que iban a suponer las Google Glass… allá por 2012.

Manuel Moreno

Fuente: Cuarto Poder

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