Las leyes del Estado, y cómo las deberían de cambiar los anarquistas

precarios

por Acratosaurio rex

Hay quien dentro del mundillo anarquista piensa que no debemos intervenir en la Ley, que la Ley no es importante, ya que lo importante es estar fuera de las instituciones, y luchar por el cambio y la transformación social. Ninguna objeción a ese propósito. Pero la Ley forma parte del cambio, y cuando militan, los anarquistas intentan cambiar las leyes.

 En otro artículo (1) explicaba que la Falange Española con su política de vivienda y de capitalismo popular, produjo en el pasado siglo un cambio de mentalidad en el pueblo español. Construyendo Viviendas de Protección Oficial, subvencionadas mediante impuestos, y dando créditos a los compradores, Falange consiguió crear una amplia red de propietarios de viviendas, de manera que actualmente, sesenta años después, cualquier español o española que se desee emancipar de sus padres, si tiene la mínima posibilidad, compra. Y eso marca, creedme, comportamientos colectivos. Se desea una propiedad, y se pierde el miedo a la deuda, porque hay leyes que facilitan ese deseo.

Así pues, debemos vigilar la ley. Y hay quien dice que la legislación la impone el Parlamento, y que estando fuera de él, ni pinchamos ni cortamos. Bueno, pues eso es rotundamente, falso.

Los diputados cuando legislan, responden a estímulos que les lanzan agentes que: a)  no se presentan a las elecciones; y que b) son muy escasos de número. Me refiero, cómo no, a los grandes empresarios.

Si los plutócratas del Agua quieren cambiar una ley que les perjudica, no se lanzan a crear un Partido del Agua y una candidatura electoral. Les resulta mucho más rentable, actuar entre bambalinas (2). Mandan a sus técnicos y consejeros a pactar con diputados concretos a los que dan las instrucciones oportunas, mediante pagos por conferencias, asistencia a congresos y  jornadas, viajes, regalos, sobornos más o menos disimulados. Y luego, el diputado, no importa de qué signo, legisla en el sentido que le indica su jefe de grupo (3).

Así que los anarquistas electoralistas de que hablaba Malatesta, se equivocan cuando piensan que solo desde las instituciones se pueden imponer cambios legislativos, y que a las instituciones se llega participando en las elecciones. La mayor parte de las leyes se negocian fuera del Parlamento, entre jueces, catedráticos y tecnócratas. Por eso pienso que lo que debemos hacer para que los diputados legislen en favor de la Clase Obrera, es ser un grupo cada vez más fuerte, cada vez más grande, cada vez más descentralizado, cada vez menos acomplejado, cada vez más cohesionado, cada vez más influyente, para que desde afuera de las instituciones, esos gañanes sigan nuestra corriente de acción, gobiernen a la defensiva, según el ambiente que creamos, cambien primero párrafos, luego artículos y más tarde leyes que no necesitamos, pero que forman parte del cambio. Por el contrario, crea una candidatura, y estarás en el sitio equivocado.

En la contradicción, el camino. Lo que es de uno es de todos, lo que es de todos es de nadie, lo que es de nadie es de uno.

NOTAS

  1. http://www.alasbarricadas.org/noticias/node/32975
  2. Ver los detalles de la Operación Pokémon en la prensa, que revela cómo mediante sobornos, chantajes, regalos y favores, las empresas del agua traficaron  con las contrataciones de los servicios municipales de agua, basuras, mantenimiento de colegios, aparcamientos públicos… Implicando en la trama a alcaldes, políticos de diversos partidos, empresarios y policías locales.
  3. Por poner un ejemplo concreto, si alguien tiene paciencia para leerlo: el Tribunal Constitucional en sentencia 185/1995 declara que el agua y su servicio es indispensable para satisfacer las necesidades básicas. Como consecuencia de dicha sentencia, el legislador, el Parlamento, ha de legislar en armonía con la sentencia. Tras pensárselo ocho años, en la Ley General Tributaria, el legislador  establece que da igual que el servicio del agua sea de gestión privada indirecta o pública directa: el cobro del agua es una tasa, y que sea tasa y no precio, disminuye la cuenta de beneficios empresariales, pues las tasas nunca pueden superar a los gastos y tienen que ingresarse en la cuenta del Ayuntamiento, mientras que el precio es libre para el que da el servicio y le permite acumular plusvalías tanto por operaciones financieras como por sobrecoste. Mediante tasa, además, no se puede cortar el servicio. Las sucesivas sentencias de los tribunales dando la razón a las denuncias que exigían el cobro como tasa del agua, hicieron que las empresas maniobraran en el sentido de quitar el párrafo segundo del artículo 23 de la LGT de 2003. Y en marzo de 2011 con la Ley de Economía Sostenible, el gobierno elimina el párrafo segundo de la LGT de 2003. Si os dais cuenta, los gobiernos que van aprobando y derogando dichas leyes, son de diverso signo político. En concreto, el gobierno progresista de Zapatero es el que aprueba finalmente la LES 2011. Los capitostes del agua, nunca se presentaron a las elecciones. Y gracias a ello, siguen amasando inmensas fortunas mediante los recibos, las obras de remodelación de la red, las operaciones financieras fijando proyectos y precios al margen de la competencia y el control público de las cuentas. No obstante, la sentencia del TC 185/95 sigue en pie, y permite presentar las oportunas denuncias si alguien lo desea, con posibilidades de éxito. Pero como todos estos tejemanejes son tan complejos, y los especialistas están comprados, muy poquita gente lo hace.

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