Diez libros que habría lamentado perderme en 2014

Foto: Sunlight Cardigan (CC)

El capital en el siglo XXI, de Thomas Piketty. Este es un libro del que muchos hablan y pocos han leído. No me extraña. Hay pasajes tan densos e interminables como los que caracterizan al otro Capital, el de Karl Marx. La acumulación de datos resulta casi disuasoria. Es un libro de tesis y, por tanto, a veces fuerza las cifras para que encajen en el mensaje fundamental: la desigualdad crece porque el capitalismo, por su naturaleza, tiende a retribuir mejor a los que más tienen. Pese a todo lo dicho, es una obra importantísima. Y su tesis me parece ampliamente demostrada.

José Ortega y Gasset, de Jordi Gracia. Me entusiasmó y me deprimió. Lo del entusiasmo se debe a múltiples causas: se trata posiblemente de la biografía definitiva del gran filósofo español del siglo XX, permite comprender quién fue el filósofo (un tipo tan brillante como insufrible) y qué significa su obra, la escritura es magnífica y, de paso, traza un mapa para desentrañar el misterio de una época tan fascinante como abominable. Esto último es lo deprimente. Resulta que, en muchos sentidos, la España de hoy sigue encallada en los problemas de hace cien años: mala gobernanza, oligarquías corruptas, tendencias centrífugas, resentimientos sociales y un sistema propenso a la esclerosis.

El cura y los mandarines, de Gregorio Morán. Se trata de un ensayo, más que de una obra de investigación. Morán es como es: atrabiliario, ocasionalmente injusto (no se puede meter en el mismo saco a un franquista y un maestro del oportunismo como Ricardo de la Cierva y a un conservador de alto nivel ético como Julián Marías), propenso al trazo grueso y a la descalificación genérica. Pero el libro es una golosina. Hacía falta que alguien destripara las grandes patrañas de la cultura oficial creada en la Transición.

El impostor, de Javier Cercas. Este hombre, Cercas, posee un talento formidable para captar el zeitgeist, el ambiente cultural del momento. Además, es un escritor magnífico. La impostura de Enric Marco y su falsa biografía como superviviente de los campos de exterminio se convierte en reflejo de todas las imposturas, las nuestras incluidas, lo que produce una estimulante incomodidad en el lector. Lo ideal es encadenar el libro de Cercas y el de Morán para darse un baño de lucidez.

Crónicas de la mafia, de Íñigo Domínguez. Yo escribí un prólogo para este libro, cuyo autor es amigo mío. Además, Íñigo Domínguez es colaborador de Jot Down. Comprenderán que no lo recomendaría si no me pareciese un trabajo espléndido, sin duda el mejor publicado en España sobre la mafia. Resulta a la vez siniestro e hilarante.

Todo fluye, de Vasili Grossman. No se publicó en 2014. Es relativamente antiguo. ¿Qué quieren que le haga? Yo lo he leído en 2014 y lamentaría que otros tardaran aún más que yo. Lo tiene todo: purísima narrativa rusa, magisterio moral, lecciones diáfanas sobre la humanidad y el totalitarismo. El creador de Vida y destino escribió Todo fluye cuando el cáncer le devoraba el estómago y tenía prisa por dejar un testamento ético y literario. Léanlo, háganse ese favor.

Nos vemos allá arriba, de Pierre Lemaitre. Novelón decimonónico, comedia de disfraces, alegato contra la guerra, drama truculento: Nos vemos allá arriba es un potaje sabrosísimo.

The sleepwalkers. How Europe went to war in 1914, de Christopher Clark. A diferencia de otros muchos libros sobre la Gran Guerra publicados con ocasión del centenario, este se mantiene a una distancia prudente de las trincheras y los horrores del campo de batalla. Lo que relata es la maraña de intereses, acontecimientos y errores que condujo al suicidio de Europa. Ofrece una gran lección sobre cómo funciona la diplomacia y por qué, con frecuencia, quienes más mandan son los más imbéciles.

Historias del barrio 2. Caminos, de Gabi Beltrán y Bartolomé Seguí. Es el mejor cómic que he leído y mirado en mucho tiempo. Aunque cuenta la áspera infancia del guionista, Gabi Beltrán, en los barrios bajos de Palma de Mallorca, habla del sentido de la vida. Una delicia.

Océano África, de Xavier Aldekoa. El periodismo es un muerto con una salud de hierro. Océano África lo demuestra. Aldekoa no ha hecho un libro de viajes exóticos, sino un reportaje excelente sobre el continente de la luz, la vida y la desgracia. Comparando este libro con cualquier periódico, uno entiende por qué estamos dejando de comprar periódicos.

Por Enric gonzález

Fuente: Jotdown

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