VÍctor Serge, un irredento refractario

Victor_serge

Por Iñaki Urdanibia

No discutiré la pertinencia de la afirmación de Susan Sontag de que la vida de Víctor Serge es verdadera materia para una novela de las intensas, mas sí se debería completar lo dicho con una necesaria puntualización: la escritura del personaje no hace sino plasmar en la prosa de sus novelas y memorias su agitada vida; indudablemente su  vida se las trae y todo lo que narra es fruto de sus vivencias ya sea en primer persona o en personas interpuestas. Es decir, o habla de lo que ha padecido o de lo que ha conocido de los padecimientos de otros. En fin, que en su caso la realidad deja pálida a la más ficcionada de las ficciones.

Su vida

Planeta sin visado, sin dinero, sin compás,

     gran cielo desnudo sin cometas,

     el hijo del hombre ya no tiene donde descansar su cabeza

         Victor Serge

<<He pasado diez años, de un poco más de cincuenta, en divresos cautiverios, generalmente duros. Me han enseñado lo que hay de verdad en el aforismo paradójico de Nietzsche: “ todo lo que no me mata me hace más fuerte…” Nunca tuve bienes, casi nunca viví en seguridad. He perdido varias veces todas las cosas a las que tenía apego materialmente: libros, papeles y reliquias personales. En Bruselas, en París, en Barcelona, en Leningrao, en la frontera de la Urss, en París otra vez, dejé casi todo tras de mí – o todo me fue quitado. Eso me ha vuelto indiferente a las cosas materiales sin desalentarme para nada>>

  ( <<Memorias de mundos desaparecidos (1901-1941)>> )

La vida de Víctor Lvovich Kibalchich, conocido como Victor Serge, fue la de un exiliado permanente, nacido en Bruselas, por casualidad, el 30 de diciembre de 1890, murió  en el exilio el 17 de noviembre de 1947, en la ciudad de México.

Sus padres eran emigrados rusos e iban en busca de las más surtidas bibliotecas (Londres, París, Suiza, y Bélgica). Su madre era de una familia de la nobleza polaca; su padre era oficial ruso, que llegó a ser médico, su compromiso con los socialistas-revolucionarios, con los populistas (<<Voluntad del Pueblo>>) y con los atentados de <<Tierra y Libertad>>, y más en concreto, con el efectuado contra el zar Alejandro II supuso la huida de la pareja. Según las palabras de su hijo Víctor su casa siempre estaba repleta de libros y en las paredes siempre había fotos de ahorcados.

Podría catalogarse su existencia de capicúa ya que si sus comienzos tuvieron como telón de fondo el mayor de los abandonos y la miseria, su final fue por el estilo…

En su ciudad natal, Bruselas, conoce todas las privaciones, propias y ajenas, y  en su casa el muchacho se convierte en  un verdadero tormento para la convivencia, según sus propias palabras, ( manchando con tinta  la ropa recién planchada y mil putadas más)…Si a los doce años le hubiesen preguntado <<¿qué es la vida ?>>, <<habría contestado: pensarás, lucharás, tendrás hambre>>. Ciertamente tal fue su ajetreada existencia.

Piras continuas de la escuela,  casi consentidas por su padre que juzgaba que el sistema educativo no hacía sino domesticar al personal. Escapadas con amigos a tejados varios, por ejemplo al del llamado Palacio de Justicia; autodidacta, <<socializaban>>, él y sus amigos,  libros de bibliotecas para formarse…Trabajos varios de aprendiz ( fotógrafo, chico de oficina…). Ya a los quince años comienza a militar en la Joven Guardia socialista que se alzaba contra la guerra que los belgas llevaban en el Congo…su militancia comienza a virar hacia los ambientes anarquistas de Bruselas, mientras trabajaba como dibujante técnico, fotógrafo, tipógrafo…, estamos en 1906. Escribe en diferentes publicaciones, redactando y enmaquetando, Communiste, Les Temps Nouveaux, Le Libertaire, la Guerre sociale…; participa en manifestaciones que acaban en enfrentamientos con la policía…varias detenciones y controles continuos.

En 1909 abandona Bélgica y se va a París, en donde continua escribiendo en medios anarquistas (L´Anarchie..con diversos motes), participa de lleno en la elaboración de tal tipo de prensa y en las asambleas que mantienen dichos círculos; para subsistir realiza traducciones y trabajos de corrección. Son los tiempos del <<ilegalismo>> y en los que la bande de Bonnot hace temblar a los burgueses. Es detenido y juzgado, en 1912, siendo condenado a cinco años de prisión por colaborar con los más destacados miembros de la banda y negarse, al contrario, a colaborar con las autoridades. Ya en estos ambientes muestra su inconformismo y su agudo espíritu crítico, luchando contra tirios y troyanos. Contra el reformismo de los sindicalistas que pretendían mejorar el sistemas burgués, contra los anarco-sindicalistas, pues según estos los sindicatos eran las primeras células de la sociedad futura que pondrán en pie, de la noche a la mañana, por medio de la huelga general, postura que a él se le antojaba cuasi-milagrosa Señala los peligros que corren tales organizaciones de convertirse en burocracias conformistas con la legalidad vigente y de crear una especie de nueva clase de liberados siempre dispuestos a llegar a acuerdos con la patronal…

Tras cumplir la condena señalada se marcha a Barcelona en donde halla trabajo de obrero tipógrafo. Escribe para el periódico Tierra y Libertad y adopta el nombre de Victor Serge. Lazos estrechos de camaradería con Víctor Seguí, <<el noi de sucre>> (asesinado por pistoleros patronales a mediados de los años veinte. Puede leerse de éste: << Escuela de rebeldía>>. Periférica) y otros líderes anarquistas. Participa en el levantamiento de julio de 1917, en la ciudad condal.

Viendo que la revolución avanzaba en Rusia…consigue los papeles en la embajada rusa de la ciudad catalana  para alistarse en el ejército ruso…primer paso: destino Francia. Allá es detenido e ingresado en un campo de concentración en Sarthe. En enero de 1919 es canjeado por algunos prisioneros blancos y así logra llegar a Rusia. En Petrogrado se afilia al PC bolchevique   y  es nombrado para la ejecutiva de la Internacional Comunista, se codea con Zinoiev y otros líderes bolcheviques. Dirige el órgano de prensa  Internationale Communiste. En 1921 está en Berlín clandestinamente tratando de ayudar al levantamiento obrero a la vez que poner en marcha la edición alemana de Correspondencia Internacional…la revuelta fracasa y él sale por patas. Su conversión del anarquismo al bolchevismo le valió descalificaciones desde las filas libertarias y recelos desde las otras; su trabajo ideológico fue amplio y no reparó en gastos a la hora de reclamar la libertad de anarquistas detenidos y / o reprimidos.

Si ya con anterioridad había criticado ciertos comportamientos burocráticos y autoritarios, tras la muerte de Lenin en 1924, la cosa se dispara y sus críticas también alcanzando al comportamiento dirigista de la Internacional lo cual venía a suponer reveses en la revolución china de 1927, por ejemplo.. Excluido del Partido en 1927, debido a su posicionamiento con la oposición de izquierda (Trotski); su vida comenzó a estar bajo vigilancia continua y fue detenido durante cuarenta días, para tras ser liberado prohibirle trabajar ( de la posibilidad de escribir mejor ni hablar), igualmente no se le permite  marcharse al extranjero. En 1933, detenido otra vez es deportado a Orenburg, en las cercanías de Siberia; la GPU le quita todos los manuscritos. Campaña internacional por su liberación promovida por Trotski y por intelectuales franceses como André Gide, Alain, André Malraux, Romain Rolland…éste intercede ante Stalin; liberado llega a París en los momentos de la euforia frentepopulista. Viendo cómo se desarrollaron las cosas, justo tras su marcha, podría decirse que se libró por los pelos: el primer proceso de Moscú se inició meses después.

Sus denuncias contra los grandes procesos estalinistas no hallaban hueco en la prensa, si exceptuamos un diario socialista belga, La Wallonie. Mientras tanto la guerra civil hispana también estaba en pleno meneo…Imposible criticar a la URSS y a su gran jefe, pues , según se decía, era hacer el juego al enemigo o ser directamente parte de él… tampoco se unió a la IVª Internacional, aun conservando gran admiración crítica para con Trotski ( de él escribió una biografía en colaboración con la hija del biografiado).

En 1941, en Marsella se embarca, junto a su hijo el pintor Vlady a los que vendrían a unirse después su hija Jeannine y su segunda esposa, dirección a México, tras múltiples obstáculos(problemas de visa le conducen a Martinica, Santo Domingo…) que le impiden ciertas escalas, destinos, etc., llegço a su destino.

  Ciertos viajeros célebres iban en el mismo barco,  Claude Lévi-Strauss y André Breton, por ejemplo. En su tierra de acogida funda la revista  Mundo en la que colaboran anarco-sindicalistas y comunistas.. Sigue trabajando en diferentes obras…vive en la más absoluta de las miserias. Muere de una crisis cardiaca en México, el 17 de noviembre de 1947. Resulta cuando menos curioso que cinco años antes una fotógrafa “disidente”, Tina Modotti, falleció el 5 de enero de 1942, en las mismas circunstancias( infarto en un taxi) en el mismo lugar; cierto es que en este caso el muerto sí que tenía dolencias cardiacas. Sospechas y piolets aparte…Allí se acabó una ajetreada existencia, vivida bajo muy distintos nombres…además de Victor Serge, firmó y vivió como Le Rétif, Le Masque, Ralph, Victor Stern, Victor Klein, Alexis Berlovski, Sergio, Siegfried, Gottlieb, V. Poderewski, y algunos seudónimos más.

Julián Gorkin, dirigente del POUM y amigo del fallecido, nos cuenta cómo tras morir en el taxi sin llegar a decir su nombre al chófer, éste le dejó en un puesto de policía a donde fue a reconocerle…<< Lo encontramos pasada la medianoche. En una estancia desnuda y miserable, de muros grises, estaba tendido, la espalda sobre una vieja mesa de operaciones mostrando las suelas agujeradas, una de ellas completamente gastada, una camisa de obrero…Una tira de tela cerraba su boca, esa boca a la que todas las tiranías del siglo no habían podido callar. Podría haber parecido un vagabundo recogido por caridad. ¿Acaso no había sido un eterno vagabundo de la vida y de un ideal? Su rostro aún tenía impresa una ironía amarga, una expresión de protesta, la última protesta de Víctor Serge, de un hombre que, durante toda su vida, había protestado contra las injusticias humanas >>.

La Conciencia de medianoche

<< -… ¿qué hacer cuando es medianoche en el siglo?

      -seamos los hombres de medianoche.>>

Así hablaba en una de sus novelas más paradigmáticas: hombres de medianoche: implicados hasta las cachas en el proyecto de emancipación, y viendo luego la degeneración del sistema instaurado, mostraron sus posturas críticas, hallándose a la intemperie y sin barandilla. ¿Qué hacer ante el espectáculo del terror que se impone en nombre de la revolución? Unos huyen y dimiten de sus ideales, convirtiéndose al “enemigo”; otros adoran al jefe y sus realizaciones, un puñado de ellos rechazan la alternativa: éstos son los hombres de medianoche.

<< Escapar de la bestia>>, no ceder, no ser complaciente, criticar los crímenes del <<comunismo realmente existente>>…en esa línea fustiga la cobardía de <<los mentirosos de servicio>>. << Confrontada con los hechos, los hechos, los hechos sangrantes, los hechos clamorosos, esta enormidad implica una improbidad intelectual. Antes de tomar así, con una ignorancia asombrosa, la defensa del régimen más totalitario y más inhumano que existe hoy en día…>>

Idealista

Poco antes de su muerte , en 1947, le dijo a un colega que venía a visitarle : << ¿Que os hablo como un idealista? ¡ Pues claro! No hay en presencia más que los idealistas, los dimisionistas y los totalitarios. ¿Por dónde comenzar? Opino que de  principio se ha de rechazar las filosofías de la desesperación…>>. Más cerca de Orwell, que de Koestler, Soljenitsin, etc., pues mantuvo el alto la bandera de la libertad pero sin dejar de luchar por la justicia y la igualdad.

Sus Memorias concluyen  con un balance amargo y al mismo tiempo esperanzador: << sólo estamos vencidos en lo inmediato. Hemos aportado en las luchas sociales cierto máximo de conciencia y de voluntad superior en mucho a nuestras propias fuerzas… Todos tenemos cantidad de errores y de faltas sobre nuestras espaldas porque el paso con que avanza todo pensamiento creador no podría ser sino vacilante y lleno de tropiezos… Hecha esta reserva, que incita a los exámenes de conciencia, tuvimos asombrosamente razón>>.

Totalitarismo

El concepto no fue un invento de la CIA para usarla con ocasión de la <<guerra fría>> y desacreditar así cualquier intento de emancipación- ¡ que también colaboró!- sino que la noción fue forjada por los que querían nombrar un despotismo de tipo nuevo, o la omnipotencia de un Partido que asfixiaba la libertad.

Una reciente antología sobre el totalitarismo publicada en Francia por Enzo Traverso incluye dos textos de nuestro autor, uno de los cuales –fragmento de una carta de 1933 que figura en las Memorias– es probablemente una de las primeras contribuciones de orientación marxista donde se emplea el término estado totalitario en su significado actual (cfr.: Memorias, pp. 136-138 /  285-286). Como es hábtito en él, también Slavoj Zizek ha terciado sobre la pertinencia o no del término, para finalizar siguiendo, al fin y al cabo, la senda trazada por Hannah Arendt.

Incluso la palabra “destino”, que utiliza una y otra vez, no implica la fatalidad, ni excluye la voluntad o la creatividad. A la manera de Nietzsche –un autor al que nunca dejó de estudiar- expresa más bien la opción de volver al pasado, de recoger para el futuro la herencia de sus posibilidades perdidas.

<< El anarquismo –escribió en un texto retrospectivo- además de ser una doctrina de emancipación social, es una regla de conducta. (…) Su gran mérito es ser inseparable de la vida personal. (…) Nosotros lo considerábamos una reacción profundamente sana contra la corrupción del socialismo a finales del siglo XIX >> . En el fondo siempre mantuvo este espíritu libertario y hasta puede darse la razón a Trotski cuando siempre se refería a él como un <<anarquista>>…Sus relaciones antes nombradas con los círculos anarquistas, y dentro de ellas en la corriente cercana al individualismo, le hacían pensar en la construcción de un mundo nuevo desde ya sin tener que esperar al gran día de la revolución…

Si se quiere conservar la esperanza es preciso mantener el coraje de la verdad; a falta de ello son las tinieblas las que vencen, decía, y de ahí sus críticas a los desfases del poder soviético que vivió en primera persona, y en su entorno familiar.

Escritura

Concibe ésta como un arma de rememoración fraternal, como un medio de saludar a los amigos desaparecidos; más allá de los homenajes a Rosa Luxemburgo o a Antonio Gramsci, su preocupación son los héroes anónimos…los compañeros de trinchera en la guerra civil, sus camaradas rusos, etc.  << No podemos hacer gran cosa por la salvación de esos valientes: a no ser que conservemos siempre en el espíritu sus nombres y su ejemplo. Pues nosotros vivimos también por la justicia>>.

<< Una novela, escrita por los caminos del mundo, con la única visión de hacer vivir a hombres sobre los cuales no se ha escrito casi nada >>

<< Concibo la literatura como un medio de expresión y de comunión entre los hombres: un medio particularmente poderoso a los ojos de quienes quieren transformar la sociedad. Decir lo que uno es, lo que uno quiere, lo que uno vivió, luchó, sufrió, conquistó. Para eso es necesario pertenecer al conjunto de los que luchan, sufren, caen, conquistan. Y entonces la literatura en sentido estricto no tiene en la vida que un lugar bastante secundario>> .

* * *

Una verdad antitermidoriana

+ Victor Serge

    <<El caso Tuláyev>>

     Alfagura, 2007.

      429 págs. /  19,50 €.

Recuerdo, hace como  treinta y cinco años, que cayó en mis manos, y en otras, de manera inesperada por el lugar en donde nos encontrábamos -y que no viene al caso- un volumen cuarteado de unas setecientas y pico páginas amarillentas; algunas faltaban, raptando así al libro el nombre del autor y el título de la obra. No cabe duda de que a través de la lectura se podía deducir que se trataba de las memorias del revolucionario belga-soviético que adoptó el pseudónimo de Victor Serge. Las peripecias relatadas desde luego se las traían, mil batallas, mil penalidades, mil huidas tanto de los de un lado como de los del otro…para unos, un peligroso revolucionario profesional; para otros, un vil trotskista (las zarpas del stalinismo eran afiladas y alargadas, tanto que precisamente un par de años antes de que Serge  llegara a México su otrora amigo Trotski fue asesinado por el célebre piolet de Mercader);  para Trotski, un <<anarquista individualista>>. En aquellos tiempos y con las gafas con que nos acercábamos al tocho, mostrábamos interés pero expurgábamos de nuestro beneplácito algunos –muchos pasajes- pues, ya se sabe, era dar armas al enemigo, eran exageraciones y mentiras. O tempora! O mores!

En este orden de cosas,cualquiera que se haya acercado a la historia con cierto espíritu  de aprehender la verdad, aunque le duela si las maldades desveladas pertenecen a su “bando” político, se habrá quedado sorprendido, cuando menos, de las historias re-escritas, de las fotos en las que se han borrado presentes en el momento de los hechos luego caídos en desgracia (Trotski), o de  las desapariciones (Andreu Nin), de accidentes(¡ay Lin Piao!),  de caídas casuales en manos de policías varias(¿entregas?), o de  las declaraciones absolutamente chirenes ante los tribunales de turno de seres al borde de la anulación personal dando por buenas las más increíbles acusaciones fiscales ( <<colaboración hitlero-trotskista>>, o <<trotskista-franquista>>, en el caso de los poumistas…). Más de la mitad del comité central del partido bolchevique  de los tiempos de la revolución de octubre fue juzgado -y liquidado- en los famosos procesos de Moscú, de triste recuerdo. Bujarin, Zinoiev, Kamenev, Radek, etc., etc., etc. Baste con acercarse a la ajustada descripción que hace Pierre Broué de tales nefastos juicios-farsa para verlo con absoluta nitidez.

No faltan testimonios del ambiente de chivateo, hasta en los límites familiares, de denuncias absolutamente demenciales, de montajes de las acusaciones absurdos, y la aceptación de los acusados tras ser sometidos  a las más terribles y prolongadas torturas. En el terreno literario se amontonan los escalofriantes testimonios de los   Manès Sperber,   Victor Kravtchenko, Evguénia S. Guinzburg, Margarete Buber-Neuman (que probó el gulag y los, lager, los campos nazis), Lisa London (esposa de Arthur autor de aquella <<confesión>> llevada a las pantallas), Varlam Shalámov, Arthur Koestler ( el de <<El cero y el infinito>> o <<El yogi y el comisario>>), Solzhenitsyn, o  el ahora publicado, de  Victor Serge(Victor Lvovich Kibalchich).

El libro, novela(<<esta novela pertenece al dominio de la narrativa. La verdad que crea el novelista no puede confundirse, de ningún modo, con la verdad del historiador o del cronista…>> se lee en la nota que abre el libro),  tiene como objeto esos momentos en que las detenciones tomaron una amplitud tan amplia que la desconfianza entre los camaradas, entre los vecinos, entre los propios padres e hijos invadió el tejido social del país, hablo  de la URSS, en los años treinta del siglo pasado. Precisamente en 1933 fue detenido quien usaba el apodo de Victor  Serge, justo unos días antes precisamente había hecho llegar a sus amigos franceses (Magdeleine y Maurice Paz, Jacques Mesnil, Marcel Martinet) una carta en la que analizaba el <<totalitarismo estalinista>>; quien había utilizado ese “nombre de guerra”-digo- desde los tiempos en que se había iniciado en la agitación anarquista en tierras  hispanas, tras haberlo hecho en su país natal -por casualidad- Bélgica, Francia, etc. , trasladado a Rusia en los tiempos de la revolución, país de donde eran originarios sus progenitores que habían huido de su tierra tras el atentado  que costó la vida a Alejandro  II, toma contacto con el partido de Lenin y colabora estrechamente con tal organización revolucionaria; más tarde jugaría papeles destacados en el área internacional del Komintern, y tras su vuelta a Moscú sería detenido y encerrado por sus supuestas actividades contrarrevolucionarias. Su oposición a lo que él -en la onda de Trotski- juzgaba el Termidor de la revolución, le acaba llevando al exilio (tras ser liberado a resultas de las peticiones de André Gide,  André Malraux,  Simone Weil, Romain Rolland, etc.), posteriormente rompería con su amigo Trotski, a raíz de la guerra civil del 36, y acabaría abandonado y malviviendo en México.

Todas esas andanzas quedaron escritas por este revolucionario que iniciándose en el anarquismo, siguió por el bolchevismo, el trotskismo, el socialismo antiautoritario… hasta acabar mostrando abiertas simpatías por ambientes cristianos (¡tipo Jacques  Maritain! Aunque más concretamente con sectores de izquierda). De todo ello habló en libros de memorias, ensayos y en esta novela (no la única que escribió) que ahora se presenta con una sabrosa introducción de Susan Sontag (¡clarificadora hasta lo sublime!). Como queda dicho, el tema de los enredos narrados es la atmósfera irrespirable de aquellos tiempos, y las voces que se cruzan en las intrigas noveladas por Serge sirven bien para tomar el pulso al ambiente paranoico inducido por la ortodoxia impuesta por José Djugachvili, alias Stalin. Una buena novela, una terrible denuncia que no habla del  mismo autor sino de la sociedad sobre la que escribe.

Iñaki  URDANIBIA

[ publicado en setiembre de 2007 en Gara

Victor Serge, medianoche del siglo

Además del interés en sí que conserva el autor y su pionera obra, se da la coincidencia que  nació el 30 de diciembre de 1890, y de que en 1940 vio la luz una obra que abría camino a posteriores testimonios- Arthur Koestler,  Margarete Buber-Neumann, Varlam Chalamov, Evgenia Ginzsburg, Nazheda Mandelstam o  Alexandr Soljenitsin- sobre el termidor soviético: << Si es medianoche en el siglo>>.

Seres-<<de medianoche>>- entregados en cuerpo y alma a la revuelta, a la revolución, al mismo tiempo que manteniendo los ojos abiertos ante las amenazas que acechaban desde dentro al proyecto emancipador. Paradigma de tales seres   fue este belga, hijo de exiliados rusos, Víctor Lvovitch Kibaltchine-más tarde adoptaría el nombre de Victor Serge-, nacido por pura casualidad en Bruselas el 30 de diciembre de 1890;  ya de joven comenzó a  militar en las filas socialistas; en París frecuentaría los ambientes libertarios siendo  detenido, y encarcelado durante cinco años, bajo la acusación de ser un <<bandido anarquista>>. Cumplida la pena, en 1917, se traslada a Barcelona y allá participa en las revueltas que sacuden la ciudad condal. Durante todos estos años nunca cesó de escribir para distintos órganos de prensa , en especial ácratas. La revolución de octubre le sorprende a orillas del mediterráneo, y ni corto, ni perezoso se dirige al recién estrenado país de los soviets, no sin antes sortear innúmeros obstáculos; su llegada a Petrogrado será en febrero de 1919. A pesar de sus divergencias y sus simpatías hacia los ácratas, se afilia-eficacia impera- al partido bolchevique y al poco es nombrado miembro de la ejecutiva de la Internacional comunista, en la que sería responsable de prensa. Tras la muerte de Lenin, su preocupación aumenta ante los signos de degeneración del poder soviético, invadido por una creciente paranoia que le iba convirtiendo en un estado policial y burocrático. Si nunca había callado  sus desacuerdos-como queda expuesto con claridad en su <<Memorias de mundos desaparecidos(1901-1941)>>(Siglo veintiuno editores)- sus críticas fueron haciéndose más severas lo que le supuso la exclusión del partido en 1927, su detención y su liberación tras cuarenta días de encierro,  sin permiso de trabajo, y sin la posibilidad de abandonar el país lo que le llevó a vivir en condiciones de execrable miseria. Seis años más tarde es detenido otra vez y deportado; su liberación será reclamada por André Malraux, André Gide, Alain, Simone Weil, Romain Rolland; este último realizará gestiones ante el mismo Stalin logrando que dejase partir a Victor Serge. Su llegada a París va a coincidir con el entusiasmo frentepopulista. Escribe entonces <<Destino de un revolucionario>>, <<De Lenin a Stalin>> y una admirable novela que es la que da título al presente recordatorio: <<Medianoche en el siglo>>(a finales de los setenta fue editada por Hiperión, hoy tal edición estará agotada; se puede leer en la versión original francesa, << S´il est minuit dans le siècle>>, de Les Cahiers Rouges de Grasset).

Condenado a vivir a la intemperie ideológica y política, represaliado por ambos campos ( “por rojo”- o negro- por parte de unos y “por renegado” por parte de los otros), sin bando que le arropase, ni le acogiese, sus ideas sólo podían ser expuestas, ya que los sectores populares eran impermeables-o mejor absolutamente reacios- a escuchar críticas hacia la patria del socialismo y su máximo jefe,  sólo podían ser expuestas reitero, a través de sus textos. Agobiado, en 1941 se embarca desde Marsella vía México; allá fundará una revista- <<Mundo>>- en la que participarán anarquistas y refugiados comunistas, ayudará también a Trotski que a la sazón residía en el mismo país, a pesar de haber roto con él a raíz de sus divergentes posturas con respecto a la guerra del 36. El 17 de noviembre de 1947, su corazón no fue capaz de soportar tan acelerada marcha y dejó de latir. De su vida queda constancia en sus obras autobiográficas ya nombradas, al igual que se pueden conocer sus crónicas de los años que van de junio de 1936 a mayo de 1940 en un volumen aparecido recientemente << Retour à l´Ouest>>(Agoné, 2010), que se publicaron en el periódico belga << La Wallonie>>, única publicación que prestó sus páginas a este “apestado”.

Permanente disconforme, Victor Serge era incapaz de aceptar ciertos comportamientos que le parecían más propios de gentes ubicadas en las antípodas de una moral revolucionaria y que no podían más que abocar al desastre los sueños revolucionarios, que él nunca abandonó, pues en su mente convivían en difícil simbiosis el deseo de un mundo justo y la conciencia de los despropósitos que los supuestos revolucionarios cometían en nombre de tan bellos ideales. El dicho de Antonio Gramsci parecía estar pensado para el autor de <<El caso Tuláyev>>(Alfaguara): pesimismo de la razón, optimismo de la voluntad. <<El porvenir se me presenta lleno de posibilidades más grandes que las que entrevimos en el pasado>>, decía todavía en sus últimos días.

Víctor Serge era como una voz de la conciencia insomne, como la de un tenaz pepitogrillo que en sus obras-aun en las autobiográficas- no escribe de sí mismo sino de lo que le rodea en todo momento, tomando el pulso a la situación de manera certera, como si levantase acta notarial de lo padecido, de lo visto, de lo vivido siempre en primera persona. El caso de la novela que sirve de pretexto a este comentario, es un retrato de Kostrov, y muchos más personajes que han llegado a la misma deplorable situación que él, profesor de materialismo dialéctico caído en desgracia, aun sin saber él  exactamente qué motivo le condujo a ser detenido; interrogado en unas interminables y abracadabrantes sesiones dirigidas por lo inquisidores de turno que lo único que le rogaban era que reflexionase sobre su vida y que confiase en el partido. Del centro de detención a una población habitada por deportados…por diversos motivos muchas veces cercanos al delirio de los guardianes de ortodoxias: supuestos sabotajes, traiciones y complots varios, no respetar las propiedades soviéticas, etc. Kostrov conocerá de primera mano cómo se las gastaban los camaradas responsables de la represión y si no bastaba su propia experiencia, será testigo espantado de las trágicas experiencias de los Rodion, Elkine, Galia, Varvara, etc., etc., etc., todos ellos militantes revolucionarios habiendo ocupado puestos destacados dentro del partido y /o de los soviets.  Conoceremos a acusados por desviacionismo de derechas y de izquierdas; asistiremos a sus acaloradas discusiones sobre el capitalismo de Estado, sobre las colectivizaciones, y la honda preocupación de todos ellos debido a que la <<revolución va mostrando un rostro  falso que ya no es el suyo>>, veremos los tejemanejes maniobreros de los componentes de la nomenklatura en vísperas de los congresos del partido con el fin de allanar el camino unánime a sus posturas, y…las carencias de víveres , la creciente represión, etc…   En la nota preliminar a su novela <<El caso Tuláyev>> se lee:  <<esta novela pertenece al dominio de la narrativa. La verdad que crea el novelista no puede confundirse, de ningún modo, con la verdad del historiador o del cronista…>>; afirmación que es igualmente aplicable a la otra novela anteriormente nombrada, si bien también decía el propio Serge que sea como sea, <<la verdad existe>>, y él se convierte en portavoz de ella y la pregona sin disimulos – siguiendo a pie juntillas el dictum de Gramsci  de que la <<verdad siempre es revolucionaria>>- convirtiéndose así en la <<conciencia airada del siglo>> que diría Susan Sontag, en un preclaro anunciador de los desastres que luego se cumplieron.

<<¿Qué hacer si es medianoche en el siglo? Seamos los hombres de medianoche>>,  Victor Serge lo fue.

Iñaki URDANIBIA

[ publicado  en  Gara  en diciembre  de  2010 ]

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