Todo es tu propio Ser

Conversaciones con Annamalai Swami

Annamalai Swami

Una mujer interrumpió su peregrinaje por un tiempo para venir a conocer a Annamalai Swami y pedirle sus bendiciones y consejo.

Annamalai Swami: Vayas donde vayas, no te olvides de tu Ser. Si lo logras, no necesitas nada más.

Una vez, un estudiante vino a ver a Bhagavan (*) y le dijo que quería seguir estudiando, a lo que Bhagavan respondió: “Esos estudios te van bien. Sigue estudiando, pero, al mismo tiempo, estudia a la persona que está estudiando. Estúdiate a ti mismo”.

Uno de los antiguos siddhas [santos-poetas tamiles que vivieron hace unos mil años] compuso una canción:

“Anhelaba la verdad. Buscaba la verdad. La buscaba corriendo de un lado para otro. Desperdicié mi vida, mi tiempo y mi energía buscándola por todas partes. Ha sido tanto el tiempo que he desperdiciado en esta búsqueda que ya me he hecho mayor y estoy a punto de morir. Pero, por fin, he comprendido que la auténtica luz está dentro de mí.”

Vas de peregrinaje a distintos sitios pero lo que en realidad estás buscando es a ti misma. Eso es algo que no podrás encontrar buscando fuera de ti, porque tú misma eres lo que andas buscando. Tu auténtica naturaleza es paz, pero, al habérsete olvidado, has perdido la paz y ahora la andas buscando en el mundo externo, donde no se puede encontrar paz alguna.

Ésa es la enseñanza de Bhagaván, mi gurú, y ahora te la estoy transmitiendo a ti.

Debes comprender quién eres y lo que eres y, entonces, quedarte ahí, siendo eso. Si lo consigues, con esto te bastará. Ahora mismo, estás subyugada a la impresión de que eres tu cuerpo y tu mente; pero lo cierto es que eres el Ser. Deshazte de ese “yo” que te imaginas que eres y aférrate al verdadero “yo”, al Ser.

¿Qué esperas obtener de tu peregrinaje, yendo de aquí para allá en un periplo externo? Te estás aferrando a la idea de que eres tu cuerpo y tu mente y, como te lo has creído, ahora estás buscando un Dios externo al que adorar. Aunque esa adoración te puede ir bien, no te va a servir para ir más allá de la mente. Mientras estés aferrada a la idea de que eres una persona dentro de un cuerpo, cualquier cosa que veas será una manifestación de tu propia mente. La mente no se puede trascender adorando tus propias proyecciones externas. Todas estas apariciones externas que ves delante de ti son maia y no disponen de una realidad fundamental en la que existir. Para encontrar el Ser, para descubrir lo que es auténtico y real, tienes que buscar dentro de ti. Tienes que descubrir la fuente, el lugar de donde surgen todas esas proyecciones mentales.

Estás buscando la satisfacción en el mundo externo porque crees que son reales todos esos objetos que ves ante ti. Pues no lo son. La realidad es el sustrato en el que aparecen todos ellos. Eso es lo que tienes que buscar, y no andar buscando dioses externos en distintos lugares de peregrinaje.

Hay un elefante de madera. Si nos fijamos en la madera, no será más que eso, madera, pero si nos quedamos atrapados en su nombre y en su forma, sólo veremos a un elefante y nos olvidaremos de que su naturaleza subyacente es la madera.

Todo es tu propio Ser. Esta forma es distinta; aquella forma es distinta. Esto es más poderoso, aquello es peor. Todo esto son los juicios que haces al ver objetos diferenciados en lugar de tener la percepción auténtica en la que todo es una unidad sin diferenciaciones. Puede que existan distintas variedades de bombillas, pero la corriente eléctrica que las activa y que las mantiene encendidas es la misma en todas ellas. Tienes que aprender a fundirte con esa corriente dinamizante, con el Ser no manifiesto, en lugar de quedarte atrapada en todos los nombres y formas que brotan en él.

Éste es otro verso de uno de los siddhas:

“A causa de tu ego, te vas al bosque en busca de la luz espiritual. Buscas ese darshan de luz en Badrinath y en otros centros de peregrinaje del Himalaya. Todo eso es el espejismo de la mente y depende de los estados de la mente y de su funcionamiento. Lo que estás buscando está dentro de ti.”

El undécimo verso del poema de Bhagavan llamado Ulladu Narpadu dice:

“Conocer todo lo demás sin conocerse a uno mismo, que es el que conoce los objetos conocidos, no es más que ignorancia. ¿Cómo puede ser eso lo que constituya el conocimiento?”

Toda la información que va compilando la mente y todas las experiencias que va acumulando son ignorancia, falso conocimiento. El auténtico conocimiento no se puede encontrar en la mente ni en ninguna ubicación externa. La mente ve a través de unas gafas de colores y todo lo que ve está teñido y marcado por ese color. Si tu mente está mal acostumbrada y alterada, te dará la impresión de que todo el mundo está mal acostumbrado y alterado. Si tienes la mente clara como el agua, te dará la impresión de que todo está claro y en paz. El objetivo más importante es tomar conciencia del Ser. Mientras no lo consigas, estarás sumida en la ignorancia y en lo ilusorio. Tú, tu mente, este mundo: todo eso no es más que maia. No seas esclava de maia, hazte consciente del Ser y deja que maia te rinda servicio.

Me acabo de acordar de otro verso de los siddhas:

“Mucha gente se esfuerza durante años para tomar conciencia del Ser. Millones y millones de personas se esfuerzan por encontrar la luz fuera de sí mismos. Si todos esos millones y millones de personas han muerto sin percatarse del Ser que llevan en su interior es porque no han comprendido el auténtico camino.”

Tienes que encontrar a alguien que haya recorrido el camino correcto, alguien que haya descubierto por sí mismo esa verdad interna y que esté establecido en ella. Esa persona te dará buenos consejos. No te enviará en pos de aventuras estériles en el mundo exterior. Seguir los consejos de alguien que no haya alcanzado ese estado es como la imagen de un ciego que va tirando de otro ciego. Ninguno de los dos sabe cuál es el buen camino y los dos acabarán cayendo en un pozo muy profundo.

Imagínate que te encuentras una fruta que es muy amarga y decides mejorarle el sabor. Por mucho que la lleves a todos los ríos sagrados del país y la laves en todas sus aguas, cuando regreses a casa, la fruta no habrá dejado de ser igual de amarga que cuando la cogiste. Tu mente la llevas contigo a todos los rincones del país cuando vas a visitar los famosos lugares de peregrinaje, mientras te bañas en todos los ríos sagrados, y cuando haces puyas en todos los famosos templos de peregrinaje. Pero cuando regreses, tendrás la mente en el mismo estado que el día que iniciaste tu viaje. Pues en vez de eso, haz un peregrinaje interior. Devuelve la mente a su fuente y sumérgela en las aguas apaciguadoras del Ser. Basta con que hagas este peregrinaje una sola vez para que ya nunca tengas que dedicarte a buscar la felicidad o la paz en ningún otro lugar.

* Bhagavan (Señor, ‘el que aporta prosperidad’) – Uno de los títulos dados por los devotos a Sri Ramana Maharshi.

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