Barbarie nuclear o civilidad estratégica

 La hipotética amenaza iraní nunca existió. Se trataba de un intento de modificar el equilibrio de fuerzas a favor del régimen de EEUU.
Como presidente de EEUU, dijo Barack Obama en la ONU el pasado 28 de septiembre, estoy consciente de los peligros que enfrentamos; que a diario llegan a mi escritorio en la oficina presidencial. Soy el comandante del aparato militar más poderoso que jamás el mundo haya conocido, y nunca dudaré (en utilizarlo) para proteger a mi país y a nuestros aliados, donde sea necesario, unilateralmente o por la fuerza.

Que este endoso a la unilateralidad y a un estado de excepción mundial haya sido planteado por Obama desde la Asamblea General es una de las más preocupantes expresiones del deterioro de la civilidad estratégica en el orbe desde el fin de la guerra fría, y entre EEUU –en plan de matón planetario– y Rusia, como se concretó, por ejemplo, en la cancelación del Tratado Anti-Balístico (ABM) firmado en 1972; la expansión de la OTAN y del Sistema Nacional Antibalístico de EEUU (SNA) en las fronteras de Rusia; el golpe de febrero de 2014 en Ucrania y la guerra a Siria.

El retiro unilateral de EEUU del ABM anunciado por Bush II en diciembre de 2001 fue una de las mayores agresiones al derecho de los pueblos a la vida, la paz y a un futuro esperanzador para sus hijos, consumada por la junta petrolera Bush/Cheney/Rumsfeld, así calificada con desprecio más que irónico por Gore Vidal ante la brutal carnicería desatada en 2001 y 2003 contra el pueblo de Afganistán e Irak, perpetrada con la complicidad de Blair, hoy celebrada como una hazaña por la ‘CNN’ en el spot ‘Y se iluminaron los cielos de Bagdad’.

Ese golpe al ABM, que por tres décadas mantuvo cierta civilidad estratégica entre EEUU y Rusia, al mando de 95 por ciento del arsenal nuclear, pasó inadvertido por el torbellino noticioso que siguió al 11/S; a los videos de la cacería de Bin Laden y a las raras agresiones con ántrax proveniente de cepas militares de EEUU contra líderes legislativos, políticos y de los medios ¿para mantener viva la conmoción anti-terrorista? mientras se discutía y aprobaba al vapor la Ley Patriota; una serie de modificaciones a las leyes marciales; el establecimiento de tribunales militares y una ofensiva (The New York Times la calificó de guerra de Bush) a la Constitución; el Habeas Corpus, las Convenciones de Ginebra y la Ley Posse Commitatus de 1878 que prohibía el uso presidencial del aparato militar en territorio de EEUU y excluía a los militares de funciones propias del ministerio público. El ‘Department of Home Land Security’ (Departamento de Seguridad del Suelo Patrio) es la cereza del pastel de esa junta, que por cierto, desborda ese estado de excepción hacia México y Canadá.

Con la desclasificación de los archivos secretos del ABM firmado por Nixon y Brezhnev (http://nsarchive.gwu.edu) se documentaron las virtudes y los límites de un tratado que equilibró a Europa desde la OTAN y el Pacto de Varsovia, concitando el apoyo continental. Otros documentos secretos conocidos días atrás documentan que en 1983, con Reagan, se realizaron operativos muy riesgosos. James Mann (The Atlantic, 18/3/04) nos recuerda que Rumsfeld y Cheney, sin ser funcionarios, eran actores centrales en los ejercicios militares más secretos de Reagan para dar continuidad al gobierno (COG) en caso de guerra nuclear con la URSS. Considerando además los enormes fondos para el sector aéreo espacial, no es difícil detectar el interés de la junta y de ávidas firmas, en ese magno flujo presupuestal: el ABM interfería con jugosos negocios y comisiones. Pero como todo diseño anti-balístico desestabiliza el equilibrio estratégico, a la ganancia de Wall Street se agregó alto riesgo de conflagración terminal.

Hace poco Vladimir Putin, presidente de Rusia, se refirió a la civilidad deseable entre potencias con armas nucleares en despliegue balístico intercontinental, de otra forma, dijo al pleno del Grupo Valdai sobre la política mundial, que la competencia y los conflictos pueden agudizar la crisis con dramáticas consecuencias. Hoy como ayer, advirtió, “enfrentamos intentos de promover un modelo de dominio unilateral que lleva a desajustes en el derecho internacional y de reglamentación… hay una amenaza de conflictividad política, económica y militar que puede salirse de control”.

Informó que en fecha reciente, EEUU realizó la primera prueba de su SNA en Europa y preguntó ¿Qué significa esto?: Significa que teníamos razón cuando argumentamos que EEUU estaba de nueva cuenta desinformándonos a nosotros y a todos. Para decirlo de manera clara: estaban mintiendo. Porque la hipotética amenaza iraní nunca existió. Se trata de un intento de romper el equilibrio estratégico, de modificar el equilibrio de fuerzas a su favor, no sólo para dominar, sino también para tener la oportunidad de dictar su voluntad a todos: es decir, a la competencia geopolítica y también, creo, a sus aliados. Este es un escenario muy peligroso, dañino para todo (el mundo) incluido, en mi opinión, a EEUU.

jsaxef.blogspot.com

por John Saxe-Fernández

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